Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió el sur de Panamá y dejó al menos 27 heridos leves, unos 300 evacuados y más de 400 edificaciones afectadas, entre ellas 142 viviendas y 188 centros escolares, según las primeras estimaciones oficiales. El sismo, cuyo epicentro se ubicó cerca de la localidad de Tonosí, en el suroeste del país, se sintió con fuerza en la capital y también fue percibido en Costa Rica.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) fijó la magnitud del evento principal en 7.7, aunque el Instituto de Geociencias (IGC) de Panamá la rebajó a 7.5. Las diferencias responden a los métodos y redes sísmicas empleados por cada organismo y pueden variar conforme se revisan los datos. El movimiento ocurrió a las 12:56 de la tarde, hora local, y su epicentro se localizó a unos 12 kilómetros al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, con una profundidad aproximada de 12.6 kilómetros, de acuerdo con el USGS. El IGC, por su parte, situó el epicentro a unos 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, a cuatro kilómetros de profundidad.
Tras el sismo principal, la actividad sísmica continuó con más de un centenar de réplicas, varias de ellas de magnitud igual o superior a 5. Entre los movimientos posteriores de mayor intensidad figuran dos sismos de magnitudes 6.1 y 6.0 registrados en las cercanías de Tonosí. El USGS reportó además otro movimiento de magnitud 5.5 cerca de Bajo Corral, a unos 10 kilómetros de profundidad. Las autoridades mantenían la vigilancia ante la posibilidad de nuevas réplicas.
El terremoto también activó los sistemas internacionales de vigilancia de tsunami. El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos advirtió inicialmente sobre la posibilidad de olas peligrosas en algunas costas del Pacífico panameño y mantuvo bajo observación a varios países de Centroamérica y Sudamérica, entre ellos Colombia, Ecuador, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, México y Perú. Para algunas costas panameñas se estimó inicialmente la posibilidad de olas de entre uno y tres metros sobre el nivel de la marea.
El presidente José Raúl Mulino informó que solicitó a los organismos especializados una evaluación de los efectos del terremoto y llamó a la población a mantener la calma. El Ministerio de Educación dispuso la suspensión de las clases a nivel nacional como medida preventiva, mientras el Sistema Nacional de Protección Civil realizaba inspecciones para determinar el alcance de las afectaciones. Las autoridades pidieron a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales y evitar regresar a estructuras que presenten daños hasta que sean inspeccionadas.
En Ciudad de Panamá, numerosos trabajadores y residentes abandonaron edificios de manera preventiva. Medios panameños reportaron daños en edificaciones y carreteras en algunas zonas del país. La situación continúa en desarrollo, especialmente por la sucesión de réplicas que comenzó minutos después del movimiento principal.
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